INSEGURIDAD,
INDIFERENCIA, NEGLIGENCIA VIAL
Sofía
Flores
Tolerancia
cero en las carreteras dio como resultado disminuir los crecientes accidentes
en las rutas del transporte interprovincial, pero existe un problema aun mayor
el cual ha pasado a formar uno de los peores problemas en las vías y al parecer
nuestras autoridades aún se muestran incapaces de controlar, inseguridad, indiferencia
, negligencia.
Conductores
con mal historial , empresas de transporte haciéndose la vista gorda
indiferentes al elemento humano que ponen en los servicios de sus unidades
carentes de un descanso prudencial necesario , services quienes por su ambición
o incapacidad empresarial se enfrentan
en licitaciones cuya competencia tiene la finalidad de ofrecer el servicio más
barato en base a la explotación del ser humano y por ende un pésimo desempeño
en las rutas creando inseguridad entre los peruanos que transitan a diario,
ante la mirada indiferente de las grandes empresas.
Poco a
poco los accidentes por error humano se acrecientan ante la paciente miranda de
nuestras autoridades, municipalidad de Lima, ministerio de transporte,
ministerio de trabajo, defensoría del pueblo, mientras nuestras pistas se
llenan de sangre inocente.
Un
accidente provocado por un tráiler cobro la vida de dos peruanos jóvenes,
desperfecto mecánico es la palabra mágica para la justificación y deslinde de
responsabilidades, la verdadera causa se
esconde y se sigue cubriendo con más indiferencia.
La
negligencia acompañada de corrupción permitió también el contrabando de artículos
pirotécnicos dentro de un transporte de juguetes provocando un verdadero
siniestro que pudo cobrar más vidas en las vías.
El
sentido empresarial en muchos comerciantes deshonestos solo tiene un precio, ir
depositando en sus bolsillos el peculado de utilidades generadas atentando
contra la vida e integridad de la población, para estos malos negociantes poco
les importa si sus ganancias están teñidas de sangre, o ser el medio
latente causantes de una desgracia.
Cuando
en un país la burocracia es indolente y negociable, todo lo demás es permitido
hasta convertirse en costumbre cotidiana.
Estamos
a merced de inseguridad ciudadana, choferes
imprudentes irresponsables, así como conductores
carentes de sueño exigiéndose más de lo que la naturaleza humana
permite, empresarios indolentes mezquinos e indiferentes, autoridades incapaces
de emprender estrategias de solución.
Solo nos
queda en especial a los creyentes, rogar cada día regresar sano y salvo a nuestros hogares.